El Laboratorio de Eve Fitoterapia y Cosmética Natural

La Quimiofobia, la nueva moda en cosmética

La palabra quimiofobia no necesita explicación, aun así, podemos definirla como esa aversión (muchas veces absurda e irracional), fomentada en gran parte por la publicidad, hacia las sustancias químicas. Esto resulta totalmente irónico porque la vida en sí misma es química. Somos una mezcla de elementos químicos que forman carbohidratos, aminoácidos (péptidos y proteínas), grasas y por supuesto agua.

Hace unos días alguien en un foro preguntaba ¿cómo hacer “cosmética natural sin químicos?”, mi primer pensamiento fue: “¿Really George?”, el segundo fue: “¿en serio Jorge?” y ya el tercero fue: “IMPOSIBLE, no existe la cosmética natural sin sustancias químicas, dado que cualquier ingrediente que usemos para formular nuestro cosmético se puede describir en términos de su forma química”.

En la vida, todo es química

Por ejemplo, el aceite de oliva químicamente son triacilgliceroles (TGA) un grupo diverso de ésteres de glicerol con diferentes ácidos grasos donde el más frecuente es el oléico, pero también hay palmítico, linoléico, esteárico y palmitoléico.

El aceite de oliva además, tiene fitoesteroles, escualeno, tocoferoles, compuestos fenólicos y derivados de ácidos terpénicos. Todos estos compuestos se han formado por reacciones químicas dentro de la planta.

Pero, ¿de dónde sacó esta forera la idea de cosmética natural sin química? pues de la publicidad!

Si enciendes la tele o la radio, abres redes sociales o miras cualquier valla verás que al lado del producto que publicitan aparecen los famosos “SIN” (parabenos, aditivos, conservantes, tóxicos).

Estos se usan ahora como reclamo para atraer porque ahora los natural vende pero también para desinformar y confundir al consumidor.

¿Tienen tóxicos mis cosméticos?

En principio los productos que se venden dentro de la Unión Europea y aprobados por ésta no contienen sustancias tóxicas, pero si es cierto que hay ciertos compuestos permitidos (con restricciones) cuyos efectos secundarios sobre nuestra salud no están del todo claro y por tanto, y ante la duda, si podemos evitarlos mucho mejor.

También existen sustancias como los perfumantes o fragancias sintéticas (hexyl cinnamal, vanillin, etc.) que, a algunas personas, puedan generar alergias pero esto también ocurre con muchos aceites esenciales naturales usados como perfumantes (linalool, geraniol, farnesol).

¿Lo natural es mejor?

Se ha tergiversado de tal forma los conceptos que ahora químico o sintético es igual a tóxico y malo mientras que natural es igual a bueno buenísimo. Pero cuidadín porque natural no es sinónimo de inocuo o seguro, muchas plantas pueden tener efectos adversos en nuestra salud.

A mi marido por ejemplo, el aloe vera ni tocarla, en seguida desarrolla una dermatitis alérgica de contacto, de la que muchas veces ni se entera porque, por fortuna, solo le genera enrojecimiento. Esto me lleva a algo clave, la toxicidad de una sustancia es dosis dependiente y además influyen el tiempo y la vía de exposición.

En su caso, el gel de aloe vera puro le genera un enrojecimiento de la zona expuesta casi instantáneo, sin embargo, una crema con un contenido de entre 5 y 10% de aloe vera no le produce reacción inmediata y ¿cómo lo sé? pues, porque he experimentado con él. ¡¡¡Ya lo sé, soy mala, denunciadme!!!

Lo natural siempre con precaución

Ahora bien, que él tenga alergia al aloe, no significa que todos los demás debamos evitarlo.  A mí, por ejemplo, el aloe vera me sienta estupendamente, pero si que debemos ser precavidos con el uso de las plantas y todo lo “natural”, y os pongo un par de ejemplos del por qué, uno de fitoterapia y otro de cosmética.

  • El extracto hidroalcohólico de hipérico (Hypericum perforatum L) empleado vía oral para tratar problemas de sueño, cansancio o desánimo puede interactuar con algunos medicamentos como los antidepresivos o producir la reducción de la eficacia de los anticonceptivos.
  • Aceites esenciales de cítricos como bergamota, pomelo o limón contienen furanocumarinas una sustancia química producida de forma natural por la planta y que es fototóxico cuando se expone a los rayos ultravioletas, produciendo quemaduras y eritemas. Sus efectos pueden ocurrir tanto si se aplican vía tópica como si se ingieren. De allí que se le considere fotosensibilizante (diferente a fotosensible) y por ello y ante la duda de si nos vamos a exponer al sol o no, es mejor reservar su uso para la noche.

Yo ya lo tengo interiorizado como un mantra y ya de paso os cuento cómo lo aprendí, hace unos años, en la playa a una amiga le dio por comer ostras con su respectivo toque de limón (muy típico en el Caribe), dos horas después tenía quemaduras en la mano (fitofotodermatitis), ¿la causa? nuestras amigas las furanocumarinas.  Resulta que después de exprimir el limón sobre las ostras no se lavó las manos y decidió tomar un rato el sol, ¿consecuencias? Allí donde cayó limón, allí que había una quemadura.

Es por ello que muchas veces las sustancias de origen sintético son más seguras que las naturales, porque de ellas se conoce absolutamente todo su comportamiento.  De hecho, muchas sustancias sintéticas se usan en cosmética natural.

Por ejemplo, el conservante ácido sórbico que compras a tu proveedor es químicamente igual al presente en las bayas del árbol Sorbus aucuparia pero producido sintéticamente, no tóxico y tan bueno que hasta la certificadora COSMOS lo permite. Otro ejemplo es el cocoamidopropyl betaine este surfactante anfotérico es mitad natural (coco), mitad sintético.

¿Son seguros mis cosméticos?

Con los ejemplos anteriores te quiero decir que no tengas miedo, la comunidad europea tiene una regulación muy exigente sobre productos cosméticos y en líneas generales en su reglamento, que podéis leer aquí https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32009R1223&from=es, establece que:

Los productos cosméticos deben ser seguros en condiciones de utilización normales o razonablemente previsibles”. Para asegurarse de ello, el parlamento exige que los productos sean elaborados conforme a buenas prácticas de fabricación y que además presenten informes sobre la evaluación de la seguridad de los mismo. 

En este mismo reglamento, puedes encontrar un listado de los conservantes, colorantes y filtros UV permitidos, de las sustancias prohibidas y de aquellas que pueden usarse, pero bajo ciertas restricciones como los compuestos que aportan aroma o perfume. Como ya dije anteriormente, siempre existen ingredientes “polémicos” pero lo bueno es que al formular nuestros cosméticos tenemos capacidad para decidir cuáles ingredientes queremos emplear.

Pero si aun no elaboras tus propios cosméticos, no te preocupes porque tanto si el cosmético se elaboró en Europa como si se importó legalmente podemos estar tranquilos ya que son seguros; siempre y cuando los utilicemos correctamente y en la zona para la que fueron diseñados. Te digo esto porque, una vez en una parafarmacia, escuche como pedían tinte capilar para teñir la zona púbica.

Si de verdad te preocupa de qué está hecho tu cosmético, no compres en webs de dudosa procedencia, no importes productos que muy probablemente no pasaran por la inspección sanitaria europea y mucho menos aquellos que sospeches que puedan ser falsificaciones.

Olvídate de esas aplicaciones tan de moda que te evalúan la composición química del producto sin criterio y que solo confunden más que ayudan y mejor aprende a leer el INCI (Nomenclatura internacional de ingredientes cosméticos) e investiga y aprende sobre ellos.

Ya sea si quieres una cosmética natural, una orgánica certificada o una cosmética tradicional lo suyo es que lo elijas con conocimiento de causa y no por miedo a morir envenenada por una mascarilla facial “llenita de tóxicos”.

Me gustaría que me contaras ¿cuáles sustancias químicas evitas en tus cosméticos y por qué?

Bibliografía consultada

Ramirez-Tortosa M.C., Granados S., Quiles J.L. Chemical composition, types and characteristics of olive oil. Olive Oil Health. 2006:45–61. doi: 10.1079/9781845930684.0045. [CrossRef] [Google Scholar]

REGLAMENTO (CE) No 1223/2009 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 30  de  noviembre de 2009 sobre los productos cosméticos (versión  refundida) (Texto pertinente a efectos del EEE)


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