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Cosmética Casera: Consejos básicos para empezar a elaborarla

Hoy os doy algunos consejos básicos para aquellos que quieren adentrarse en el mundo de la cosmética casera y su formulación. Es una recopilación de consejos ofrecidos por mi y otras compañeras del mundillo para que no cometáis las mismas meteduras de pata que nosotras.

Limpia y esteriliza el área y material de trabajo

Lo primero que debemos hacer antes de empezar a elaborar nuestra cosmética casera es limpiar todo el material que vamos a usar, la superficie de trabajo y los recipientes donde vamos a envasar nuestra elaboración. Para ello podemos usar una solución jabonosa y posteriormente enjuagar con agua potable.

En el caso de los equipos como balanzas, batidoras, etc. debemos limpiarlas con un paño húmedo con una solución desinfectante, previa desconexión de la toma de corriente.

Para esterilizar el material podemos emplear varias opciones:

  • Si el material es resistente al calor (vasos precipitados, matraces, etc.) podemos sumergirlos en agua hirviendo durante al menos 20 minutos.
  • También podemos usar sustancias como el chemipro oxi que es un esterilizante a base de percarbonato sódico, que no necesita aclarado, no es tóxico y no perjudica al medio ambiente. Es frecuentemente empleado en la industria alimentaria, sobre todo en la elaboración de cerveza artesanal. Para usarlo basta con pesar 4 gr. de chemipro oxi y diluirlo en 1 litro de agua caliente. Posteriormente sumergimos el material en esta solución y dejamos actuar 5 minutos. Retiramos el material de la solución y dejamos secar al aire.
  • También podemos pulverizar con alcohol isopropílico o etanol al 70% nuestra superficie y material de trabajo previamente lavado. El alcohol sirve bloquear la función celular de las bacterias de forma permanente (bacteriostático y bactericida). Su eficacia es variable frente a hongos y virus y no es activo frente a esporas.

Es muy importante no secar con un paño o papel el material una vez esterilizado porque corremos el riesgo de contaminarlo nuevamente. Es mejor dejar que seque de forma natural.

¿Qué utilizo yo? Un poco de todo, los microorganismos me parecen fascinantes, pero no los quiero en mis productos cosméticos. Mi material de laboratorio lo lavo y esterilizo siempre al momento de utilizarlo. Nunca lo dejo esterilizado para usarlo más adelante porque puede volver a contaminarse.

Utiliza equipo de protección

Cuando elaboramos cosmética casera debemos trabajar con extrema precaución, pues empleamos ingredientes que pueden ser peligrosos como el hidróxido de sodio, el ácido salicílico, el dióxido de titanio, entre muchos otros.

Por ello es muy importante usar equipos de protección individual (EPI) como guantes, gafas de seguridad y mascarillas con filtro del tipo FFP2 y FFP3.

Yo personalmente os aconsejo, además:

  • Utilizar bata, de esta forma no dejamos expuestas partes del cuerpo. La bata por supuesto completamente cerrada que de nada sirve colocarla y dejarla abierta (lo he visto cientos de veces).  También podemos usar un delantal, pero en ese caso sería indicado usar una camiseta de manga larga, pero no ancha, para prevenir enganches. En esa misma línea también deberíamos quitarnos las pulseras o relojes. 
  • Recogernos el cabello, en mi caso como mi cabello es largo además de seguro me resulta más cómodo.
  • Procurad no comer ni beber nada mientras estéis trabajando.
  • Si utilizáis alguna herramienta de la cocina (yo cada vez menos) aseguraros de lavarla muy bien después de usarla. Aunque siempre lo mejor es tener las herramientas de cocina y de cosmética por separado.
  • Trabajad cerca de una toma de agua por si ocurre un accidente tener agua a mano.
  • Rotulad con nombre y fecha cada ingrediente que preparéis o trasvaséis tanto en el frasco como en la tapa.
  • Utilizad pinzas o manoplas si manipuláis envases calientes.
  • Nunca pipetear con la boca ningún ingrediente
  • Limpiad enseguida si se derrama alguna sustancia en especial si es peligrosa.
  • Cuando acabéis limpiad concienzudamente vuestro lugar trabajo, sobre todo si vuestro laboratorio es la cocina.
  • Guardad en un lugar seguro todo el material, en especial el peligroso, esto es todavía más importante si tenéis hijos, mascotas o un marido curioso como el mío.

Siempre recordad que por mucha experiencia que tengamos, los accidentes ocurren y si ocurren es mejor que nos pille con el EPI puesto.

Emplea el nombre científico de las plantas o el INCI de los ingredientes

En plantas, aceites vegetales y esenciales es mejor no emplear el nombre común porque:

Puedo usar el nombre común y referirme a dos plantas diferentes: el cedro (Cedrus deodara) puede confundirse en Paraguay con cedrón (Aloysia citrodora/hierbaluisa).

Puedo usar diferentes nombres comunes y hablar de la misma planta: la Melissa officinalis se llama melisa en España y toronjil en Venezuela

Para mí, lo mejor es usar el nombre científico y si quieres acompañarlo del nombre común de tu país.

Con respecto a los aceites esenciales, si decimos por ejemplo que una fórmula lleva aceite esencial debemos especificar además del género la especie, dado que cada una tiene composiciones químicas y por tanto propiedades terapéuticas y cosméticas diferentes.

Por ejemplo, en el caso de la menta, puede ser piperita o arvensis (entre muchas otras) y en el de la lavanda podemos estar hablando de angustifolia, latifolia (espliego) o híbrida/burnatii.

Además, siempre que sea posible, debemos conocer el quimiotipo del aceite esencial, el cuál nos orientará al uso que podemos darle a ese aceite, por ejemplo el romero quimiotipo alcanfor tiene propiedades analgésicas, reduce calambres, relaja la musculatura y el romero quimiotipo cineol es descongestionante de las mucosas respiratorias y el romero quimiotipo verbona es regenerante cutáneo.

Con respecto a compuestos químicos, si en mi formula solo digo que contiene betaína puede llevar a confusión entre betaina anhídrida (humectante y estabilizante) o cocoamidopropyl betaine (tensioactivo). Para evitar errores como estos es mejor emplear el INCI, es decir, la nomenclatura internacional de ingredientes cosméticos. 

Otra confusión frecuente en redes es entre el aceite de ricino y el aceite de ricino sulfatado, el primero es un aceite vegetal y el segundo es un aceite vegetal pero tratado con ácido sulfúrico lo que lo hace insaponificable y perfecto para dispersar aceites vegetales y esenciales en agua.

Aún usando el INCI, debemos estar atentos para no confundirnos entre tanto nombre químico como por ejemplo alcohol cetílico y alcohol cetearílico que son coemulsionantes diferentes.

Incluso podemos confundirnos al elegir un ingrediente, yo una vez realice un champú sólido con arrurruz en lugar de SCI porque los contenedores eran iguales (mismo formato, peso, proveedor) pero estaban cambiados de su sitio habitual. Mientras elaboraba el champú sabía que algo iba mal, finalmente volví sobre mis pasos y encontré el error. Al final terminé haciendo un champú seco, desde entonces tengo más cuidado y leo y releo las etiquetas.

Pesa los ingredientes

Hablar de gotas, cucharadas o tazas es bastante inespecífico. Por ejemplo, en un aceite esencial el tamaño de la gota dependerá del diámetro de salida del gotero y éste varía con cada fabricante.

La formulación cosmética emplea el peso como medida para garantizar la estandarización de nuestra fórmula y su reproducibilidad, además al escribir una fórmula se emplea el porcentaje, de esta manera podemos calcular las cantidades necesaria de ingredientes tanto para lotes pequeños como para lotes mayores.

Ejemplo:

Bálsamo Labial Protector

INGREDIENTESCANTIDAD
% P/P
Cera de abeja amarilla
Cera flava
30
Manteca de karite
Butyrospermum parkii
16
Aceite de coco
Cocos nucifera oil
16
Aceite de pepita de uva
Vitis vinifera oil
30
Tocobiol C
Tocopherol, Beta-Sitosterol, Squalene
3
Óxido de zinc
Zinc Oxide
2
Óxido de hierro rojo
Iron Oxide Red, CI 77491
3

Pero ¿cómo interpreto esa tabla? sencillamente haciendo una regla de tres. Si para 100 g de labial uso 30 g de cera de abeja amarilla (cera flava), para 10 g utilizaré 3 g de cera, y así con cada ingrediente. Lo mejor sin duda es usar tablas de excel para nuestras formulaciones de cosmética casera.

Usa agua desmineralizada o destilada

El agua es el disolvente por antonomasia y en nuestro caso un ingrediente imprescindible en muchas formulaciones, es por ello que es muy importante cuidar su calidad. El agua de nuestro grifo contiene sales de magnesio y calcio, entre otros minerales y compuestos iónicos (como nitritos y sulfatos). Dependiendo de la zona en donde vivas, las concentraciones de esas sales pueden ser más o menos altas, lo que determinara la dureza de la misma.

Otro aspecto a destacar en el agua de grifo es el microbiológico, en el que dependiendo de cada país y sus protocolos de tratamiento de agua podemos encontrar alta carga microbiana.

La calidad del agua usada es importante porque todos esos elementos orgánicos e inorgánicos pueden reaccionar en nuestra formulación desestabilizándola, cambiando el olor, el pH, el color y la viscosidad. Sobre este tema profundizaremos en otro post.

Para elaborar nuestra cosmética necesitamos un agua con una alta pureza, es decir, con muy baja o nula cantidad de minerales y microorganismos.

Normalmente se emplea agua destilada, que es un agua que ha sido sometida a un proceso de destilación, que, aunque imita al proceso natural que ocurre en la tierra (evaporación, condensación y precipitación) está libre de impurezas (iones, sales minerales y microorganismos).  Es simplemente hidrógeno y oxígeno.

Puedes intentar hacer agua destilada en casa, pero un método casero no garantiza la pureza y es más el trabajo que representa que el beneficio o el ahorro obtenido. Tampoco nos sirve el agua de lluvia (como he leído en algún post), porque ésta al caer arrastra la polución del ambiente.

Siempre que la fórmula lleve agua debes medir el pH

A cualquier producto cosmético que lleve agua (destilada, hidrolatos, etc.) en su formulación debemos medir y ajustarle el pH, para que se corresponda con el de nuestra piel. Si no lo hacemos podemos alterar su manto ácido, el cual nos protege frente a factores como microorganismos y polución.

El manto ácido se encuentra en el estrato córneo de la epidermis, y su pH regula la homeostasis de la permeabilidad cutánea y la cohesión e integridad del propio estrato córneo. La acidez de nuestra piel ejerce como antimicrobiano, ya que favorece a nuestro microbioma natural el cual compite contra otras bacterias patógenas. Si ese pH se desequilibra entonces puede producirse irritación, descamación, deshidratación y muchos otros efectos adversos.

Pero ¿qué es exactamente el pH o potencial de hidrógeno?, pues es la medida de acidez o alcalinidad de una solución, y está determinado por la concentración de iones de hidrógeno (H+) disueltos en ella.

La escala de pH va de 1 (muy ácido) a 14 (muy alcalino) siendo el 7 considerado el valor neutro y por tanto todo aquello con valor menor a 7 se considera ácido y por encima de 7 alcalino.

Sin embargo, cuando en un producto cosmético se habla de pH neutro no hace referencia a ese valor de 7, sino más bien a que es neutro a nuestra piel, es decir, que no le alterará su pH natural, en este caso hablaríamos de un pH de 5,5.

Este pH puede variar dependiendo de la zona del cuerpo, pero también puede verse influenciado por la edad y el sexo. Por lo cual nuestra formulación final debe ajustarse a valores entre 5 -5.5, salvo en ciertas excepciones como en los jabones con álcali (9), los acondicionadores capilares (4,5), los peelings químicos tipo AHA o BHA (3,5), etc.

Para medir el pH podemos usar:

  • Tiras de papel reactivas, que están impregnadas con una sustancia que al contacto con nuestro producto sufre un cambio de color y que, al compararlo con una tabla de colores de referencia, nos indica el grado de acidez o alcalinidad. Hay tiras que van en el rango de 4,5-9 y en una escala de 0,5, por lo que son un poco más precisas que las de 1-14.
  • pHmetro: este aparato mide la diferencia de cargas eléctricas entre nuestro producto y una solución de referencia y eso es lo que nos aparece expresado en la pantalla. Para mi es el método más efectivo, por su fiabilidad y reproducibilidad.

Yo he tenido los de los enlaces de arriba y me han sido útiles, pero si quieres algo más profesional el que yo utilizo ahora es éste. Si quieres más información para saber cuál elegir te recomiendo el blog El Hardware de la Cosmética Casera.

¿Cómo ajustar el pH?

  • Si el producto formulado es muy alcalino, añade unas gotas de ácido cítrico al 50% o ácido láctico al 80% y vuelve a medir el pH. Repite si es necesario hasta alcanzar el objetivo.
  • Si el producto formulado es muy ácido, añade unas gotas de bicarbonato de sodio al 20% o hidróxido de sodio al 10% y vuelve a medir el pH. Repite hasta ajustarlo.

Consulta las indicaciones de uso y la dosificación máxima de los ingredientes

Al elaborar cosmética casera, muchas veces improvisamos sobre la marcha, pero aunque es una actividad en la que podemos usar la creatividad a tope para nuestras formulaciones, es preferible hacer primero un esquema con lo que vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer.

Es en esta fase de formulación en donde debemos aportar nuestra pasión y creatividad, y en donde además debemos estudiar los ingredientes y sus características para determinar la metodología más apropiada. Sólo así, evitaremos que se desperdicie materia prima por hacer un mal uso de ella.

En nuestros ingredientes, además de en las propiedades que aporta, también debemos fijarnos siempre en otras características como su solubilidad, el rango de temperatura y pH que soporta, su dosificación máxima de acuerdo al uso que queremos darle, su carga iónica, si es fotosensible y/o fotosensibilizante, sus condiciones de almacenamiento y su caducidad.

Toda esta información la encontraréis en la ficha técnica del ingrediente, pero puede variar con cada proveedor, así que, si cambiáis de proveedor, consultar la ficha técnica de ese nuevo proveedor. Os pongo un ejemplo general y uno más específico:

  • Los aceites esenciales son insolubles en agua, no deben utilizarse en productos cosméticos para menores de 3 años, no deben usarse directamente sobre la piel (salvo algunas excepciones). En productos que se enjuagan (como limpiadores faciales o jabones) se emplean entre un 2 -4%, sin embargo, en los que no se enjuagan (como aceites de masaje o cremas faciales) la dosis máxima varía de 1,5% a 2% dependiendo del tipo de aceite. Son volátiles y algunos son fotosensibilizantes. Se deben almacenar asegurándonos de que estén correctamente cerrados, en un lugar seco y a temperatura ambiente.
  • La betaína anhídrida/ Trimethylglycin es soluble en agua, pero no debe calentarse por encima de 40 ºC, por lo cual es mejor añadirla en la fase de aditivos. Su dosificación máxima es 10%, pero varía en función del uso que queramos (humectante, acondicionante, solubilizante, buffer o mitigante del efecto de otros ingredientes más agresivos como tensioactivos) y de si nuestro producto es facial, corporal o capilar. Es polifuncional dado que no aporta carga iónica. Se almacena en un ambiente seco y a temperatura ambiente.

Revisa las incompatibilidades entre los ingredientes

Cuando elaboramos cosmética casera debemos pensar en el objetivo que buscamos con ese producto ¿es solo una crema hidratante o queremos que tenga también un efecto anti edad? ¿es para todo tipo de piel o para pieles acnéicas? ¿quiero que sea una loción o una crema enriquecida? Una vez que tengamos definido todo esto podemos empezar a elegir los ingredientes que queremos emplear.

Cada ingrediente tiene una funcionalidad dentro de nuestra formulación, bien sea como principio activo, como estabilizante, como conservante, como espesante, etc. Pero estos ingredientes además deben ser compatibles entre sí. De lo contrario pueden crearse inestabilidades en nuestra formulación, tales como precipitaciones y turbidez, cambio en la coloración o incluso reacciones sobre la piel como irritaciones.

Muchas veces estas incompatibilidades no son visibles al ojo, como por ejemplo la inactivación de nuestros principios activos y por tanto la perdida de la eficacia de nuestro producto cosmético.

Por tanto, y a riesgo de ser repetitiva es muy importante estudiar las propiedades físico químicas de cada ingrediente en su ficha técnica para evitar estos inconvenientes.

Algunos ejemplos de incompatibilidades

  • Retinol + alfahidroxiácidos (AHA) = la alta capacidad de exfoliación de ambos puede ocasionar irritación, además el retinol actúa mejor sobre un pH neutro, mientras que los AHA son efectivos a pH muy ácidos.
  • Goma guar o xantana y algunos solventes como el alcohol, que producen la precipitación de la goma.
  • Crema base beeler (emulsión aniónica) y ácido glicólico, ya que éste ácido baja mucho el pH de la crema (por debajo de 5) lo que rompe la estabilidad de la emulsión.

No confundas antimicrobiano con antioxidante

He leído muchas veces recetas en las que añaden vitamina E para conservar un producto que lleva una fase acuosa. Sin embargo, aunque un conservante es aquel que mantiene y prolonga la vida útil de nuestro cosmético, añadir solo vitamina E no evitará que pasados unos días nuestro cosmético se estropee y le aparezca moho (y bacterias, aunque no las veamos).

Existen dos tipos de conservantes:

Antimicrobianos que inhiben y/o ralentizan el crecimiento microbiano (hongos, bacterias y levaduras) como el Sharomix 705, el Leucidal o el Cosgard.

Antioxidantes que evitan la oxidación de los lípidos, como el tocoferol o el tocobiol C.

Si nuestro producto lleva fase acuosa, SIEMPRE debemos añadir un antimicrobiano. Si además lleva fase oleosa, con aceites muy susceptibles al enranciamiento, entonces debemos añadir un antioxidante.

Selecciona el conservante adecuado para tu producto

En cosmética casera no existe el conservante perfecto, uno que cumpla con todos los requisitos para todas las formas cosméticas. Es por ello que, debemos estudiar qué conservante utilizar en cada caso.

Normalmente un conservante antimicrobiano debe ofrecernos estabilidad en el tiempo, tener amplio espectro (actuar sobre hongos, bacterias, levaduras), ser activo en el pH de nuestro producto, ser respetuoso con nuestra piel, ser efectivo a bajas concentraciones, y no debe alterar las características sensoriales del producto.

Las indicaciones que aparecen en la ficha técnica de un conservante nos permite elegir el más adecuado para nuestra preparación. Por ejemplo:

Para que Sharomix 705 sea efectivo el pH final de nuestro producto debe ser inferior a 5.5. Cualquier producto que elaboremos con un pH superior estará propenso a contaminación microbiológica.

El sorbato de potasio solo impide el crecimiento de hongos y moho, no actúa sobre bacterias, por lo cual es necesario usarlo en combinación con otro antimicrobiano. Por otro lado, el extracto de sauce, es efectivo contra las bacterias no así contra mohos y levaduras.

El leucidal y el extracto de sauce además de conservantes funcionan como principios activos aportando hidratación o astringencia respectivamente. Esto puede ser un plus en una crema hidratante o seborreguladora.

Al igual que con el pH cada antimicrobiano tiene también su propia dosificación. Consulta con tu proveedor.

En cuanto a los conservantes antioxidantes, deben ser estables, efectivos dentro del rango de pH en el que trabajamos y los compuestos de reacción no deben modificar el color y el olor.

Para estabilizar nuestro producto y evitar el enranciamiento de los compuestos lipídicos presentes en él podemos utilizar el tocobiol C (Tocopherol, Beta-Sitosterol, Squalene ) o Mezcla de tocoferoles 70%.

Atención: si lo que queremos es evitar procesos oxidativos en la piel debemos usar compuestos como la vitamina E Acetato (Tocoferyl Acetate natural) que combate los signos del fotoenvejecimiento (arrugas, deshidratación, manchas), pero no evitará el enranciamiento.

Emplea la metodología apropiada

Muchas veces el éxito en el resultado obtenido en nuestra cosmética casera depende de la metodología empleada, ya que al igual que en la repostería, la técnica lo es todo. Emplear la técnica correcta nos ayuda a conseguir textura, estabilidad, efectividad, penetración, coloración, o incluso nos aporta seguridad para evitar accidentes. Os pongo algunos ejemplos en donde la metodología importa y mucho:

  • Cada tipo de goma tiene un procesamiento diferente, dispersar previamente la goma xantana o la goma arábiga en glicerina permite que, al añadirla al agua, obtengamos un gel sin grumos.
  • Utilizar una mezcla de emulsionantes y una goma da más estabilidad a una emulsión O/W. La goma aumenta la viscosidad de la fase externa disminuyendo la movilidad de las gotitas de la fase dispersa. Añadir emulsionante y coemulsionante contribuye a mejorar la viscosidad y a estabilizar la emulsión.
  • A veces, y según el tipo de emulsionante empleado, debemos calentar ambas fases a la misma temperatura (Olivem 1000) o sólo la fase oleosa (Protelan ENS) para obtener una emulsión perfecta. 
  • En aceite esenciales y activos termolábiles, lo indicado es añadirlos al final, cuando la mezcla ha enfriado. Con ello evitamos que se volatilicen o pierdan su eficacia.
  • El ácido salicílico si se añade a la fase acuosa directamente precipita formando cristales. Solubilizarlo antes en propilenglicol permitirá incorporarlo sin precipitar.
  • Los ácidos en general se diluyen añadiendo estos sobre el agua, nunca al revés.
  • Algunos polímeros espesantes tipo carbomer son sensibles a la agitación fuerte. Otras veces agitar enérgicamente es vital. En una emulsión agitar (sin incorporar aire) es fundamental para vencer la tensión superficial de las fases y disminuir el tamaño de las gotas de la fase dispersa.

Como bien dijo José Ortega y Gasset: “La técnica es el esfuerzo para ahorrar esfuerzos”. El mejor consejo de todos es que estudiéis, investiguéis y analicéis mucho y cuando tengáis claro lo que queréis hacer y cómo lo queréis hacer, poneros manos a la obra. Así tendréis el éxito garantizado en vuestra formulación.

Estoy segura de que me dejo cosas en el tintero, pero espero que os haya sido de utilidad este post. Si ya lleváis tiempo elaborando cosmética casera, me gustaría saber ¿qué otros consejos daríais vosotros?

Espero vuestros comentarios 🙂

Bibliografía consultada

  1. Blaak J, Staib P. The Relation of pH and Skin Cleansing. Curr Probl Dermatol. 2018;54:132-142. doi:10.1159/000489527
  2. Ali SM, Yosipovitch G. Skin pH: from basic science to basic skin care. Acta Derm Venereol. 2013;93(3):261-267. doi:10.2340/00015555-1531
  3. Hachem JP, Crumrine D, Fluhr J, Brown BE, Feingold KR, EliasPM. pH directly regulates epidermal permeability barrier homeosta-sis and stratum corneum integrity/ cohesion. J Invest Dermatol2003;121:345-53
  4. Mayer P. The effects of vitamin E on the skin. Cosmet Toiletries 108:99 (1993).

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